UNIDAS PODEMOS ANTE LA NEGATIVA DEL EUROGRUPO DE ADOPTAR MEDIDAS CONTRA EL COVID-19

Ayer tuvo lugar la tercera reunión del Eurogrupo consecutiva haciendo oídos sordos a las llamadas de emergencia de Italia, España, Francia y otros Estados. Desde Podemos, lamentamos enormemente que esta reunión finalice sin conclusiones ni medidas concretas que son urgentes para articular en común. El Tratado de Maastricht y la Unión Europea tal y como la conocemos han sido muchas veces la soga de los pueblos del sur de Europa. Ahora escuchamos una petición de auxilio de los pueblos de Europa para hacer frente a la crisis sanitaria, económica y social que ya sufrimos, y no responder a ella con medidas contundentes coordinadas que garanticen liquidez y un suelo básico social será la condena del proyecto europeo.

Varias eurodiputadas y eurodiputados de Unidas Podemos enviaron una carta a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea (CE); a Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), y a Werner Hoyer, presidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI), la semana pasada. En ella, hacían hincapié en las medidas necesarias para este momento histórico: apostar por los bonos de deuda pública al 0 % para financiar los gastos derivados de esta emergencia sanitaria, tanto en el plano sanitario, como para paliar las consecuencias sociales y acabar reactivando la economía de la zona euro.

El momento actual exige asegurar un marco de protección socioeconómico y laboral mucho más amplio del que hoy tenemos, que incluya un suelo de inversión social, una renta mínima europea garantizada, un salario mínimo europeo y garantizar el acceso a suministros básicos de luz, agua y calefacción. Solo en estos términos, la Unión Europea (UE) podrá desarrollar las herramientas necesarias para hacer frente a los retos que ya enfrentamos y a los que vendrán: el cambio climático y la transición energética, la crisis de los cuidados y las numerosas tensiones geopolíticas que tambalean el tablero internacional.

Consideramos que es fundamental desterrar los mecanismos de control y de techo de gasto social de los tratados europeos y de nuestra propia Constitución. Necesitamos medidas valientes, ambiciosas y conjuntas: más allá de coordinar veintisiete reacciones diferentes a una crisis que, en mayor o menor medida, nos está atacando a todos los países de la UE, necesitamos una acción colectiva decidida que demuestre que la unión hace la fuerza. Ningún país, por solvente que sea, puede salvarse si sus vecinos caen. Reforzar la protección de los países más expuestos a la inestabilidad financiera y social también reduce el riesgo en toda la zona euro.

Por ello, insistimos en el papel de las instituciones económicas de la UE, especialmente de la CE, del BCE y del BEI, para actuar al servicio de los Estados y poner a su disposición los recursos que necesiten para poder financiar sus Estados del bienestar y garantizar el derecho a la salud y a la sanidad, a la educación, a la vivienda y al trabajo, entre otros. Las decisiones tomadas en los últimos días por la Comisión y el BCE son bienvenidas, pero insuficientes. Creemos que es fundamental que el impulso y la inversión públicos se conviertan, por fin, en la forma de hacer política económica de la UE no solo en momentos de crisis o contingencia, sino por defecto.

Hacemos un llamamiento a que en la próxima Cumbre Europea del jueves 26 de marzo se tomen medidas contundentes y con efecto inmediato que respondan a la urgencia de la situación. Por la resistencia y el futuro de nuestros pueblos.

25 de marzo de 2020

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