PODEMOS RECLAMA QUE EL NUEVO ELKARGUNE DE CULTURA SEA VINCULANTE COMO PASO PARA DAR PODER A TODOS LOS ÓRGANOS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA

“Todos los foros han sido contaminados o han quedado descafeinados. Tenemos ahora una oportunidad única para conseguir que tengan capacidad para tomar decisiones”, subraya Juan Cerezuela, quien pide además un diagnóstico político-técnico de los auzogunes y elkargunes un año y medio después de su puesta en marcha.

 

Podemos ha reclamado hoy que el elkargune de Cultura recién aprobado sea vinculante como primer paso para dar poder a todos los órganos de participación ciudadana del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. “Todos los foros han sido contaminados o han quedado descafeinados con el paso del tiempo por la necesidad de poder de los partidos políticos o por el miedo a perderlo. Sin embargo, ahora que se ha creado un nuevo espacio que dispondrá de reglamento propio, tenemos una oportunidad única para sentar las bases hacia un futuro en el que todos los auzogunes y elkargunes tengan carácter consultivo sobre los asuntos trascendentales de la ciudad, capacidad para tomar decisiones y puedan trabajar sobre un presupuesto. Vamos a aprovecharla”, ha defendido el edil Juan Cerezuela.

El concejal quiere iniciar este camino por el elkargune de Cultura porque este foro parte de cero, sus participantes serán personas de perfil técnico y porque si hay un colectivo que entiende qué es la cultura participativa es el que lleva la concienciación, la sensibilidad y la formación en su nombre. “Cualquier democracia avanzada se sustenta en un modelo político en el que la ciudadanía aprende, se organiza y tiene una influencia directa en las decisiones públicas. Es la democracia que queremos para Gasteiz y ahora se abre una puerta que no podemos ni queremos cerrar”, ha dicho.

Obviamente, la propuesta para el elkargune de Cultura solo puede ser el principio. “Es difícil entender que el elkargune de Cultura sea vinculante y que el Foro de Movilidad, donde hay participantes de la talla del Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro, no”, ha apuntillado el concejal, quien apuesta por impulsar un proceso consensuado para alimentar la cultura participativa que arranque por los elkargunes, dado su perfil técnico, y termine en los auzogunes.

Al final, todos los órganos de participación ciudadana se sustentarían en tres pilares: 1- carácter consultivo además de propositivo; es decir, que toda futura norma que les afecte directamente deba ser expuesta para su consulta y debate, pudiendo en virtud de la representatividad que ostente el órgano disponer de derecho a veto. 2- carácter vinculante, en los mismos términos y condiciones que las consultas populares. 3- dotación de presupuesto para el normal desarrollo de sus funciones y competencias.

El edil también considera fundamental hacer de manera paralela un diagnóstico del estado de salud de los actuales auzogunes y elkargunes tras su primer año y medio de funcionamiento desde la aprobación del Reglamento de Participación Ciudadana. “Uno de los requisitos era que no acudieran concejales salvo que se solicitara presencia política y, sin embargo, siempre van para aparentar interés. No es de recibo que trabajemos de forma consensuada para dar libertad y capacidad a estos foros, para luego usarlos como megáfonos políticos a la caza del voto o intentar capitalizar determinados foros, mientras eso sí se reservan los temas trascendentales para la arena política en exclusiva. Al final nada ha cambiado demasiado”, ha denunciado.

El concejal pedirá la reactivación de la mesa político-técnica de participación ciudadana para poner en marcha esta evaluación de la mano de quienes a título particular y colectivo acuden a auzogunes y elkargunes. Junto con la apuesta del elkargune de Cultura, este diagnóstico ayudará a trabajar en un futuro donde todos estos órganos de participación ciudadana lo sean de verdad. “El consenso que se alcanzó para reformar el reglamento es importante, pero no se ha correspondido con el posterior desarrollo de estos órganos y herramientas. Nos pusimos de acuerdo en el qué, pero no supimos establecer el cómo y las metas están siendo lejanas y difusas. Lo que no podemos ahora es dejarnos arrastrar por la necesidad enfermiza de control que lo único que esconde es el miedo a perderlo, porque si así lo hacemos estaremos fomentando la desilusión y la pérdida de lo que debe ser un avance en democracia participativa”, ha apuntillado Cerezuela.

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