LA MEMORIA artículo de opinión

[:es]Dicen que las personas somos capaces de recordar, y que esos recuerdos nos condicionan, cuanto menos en parte. También se dice que somos capaces de tener sentimientos, de ser piadosos o solidarios y atender a quienes lo necesitan. Puede que así sea, aunque no es menos cierto que el olvido no es más que esa pomada que cubre aquello que no nos gusta de nosotros mismos, que nos incomoda o que nos hace daño.
Tal vez por una simple cuestión de edad recuerdo historias contadas de un país en guerra, donde la barbarie solo era solapada por una barbarie aún mayor, de años de hambres, venganzas y miedos, de sueños fundidos bajo un sol brutal que quemaba espaldas mientras se araba la tierra de otro. Eran historias de abandonar la casa, la familia e ir a buscar las habichuelas lejos, donde se era mirado de soslayo y el acento era hostil, cuando no la lengua desconocida. No descubro nada nuevo, es la eterna historia de inocentes pagando las consecuencias de la codicia de unos pocos.
Y la historia se repite, recordada por unos, olvidada por tantos.
Donde ayer viví en la carne de mis mayores la miseria, hoy veo niños Libios muertos por ahogamiento, y no los ha ahogado el mar, los han asesinado hombres mientras mi Europa solo mira, no actúa.
Descendiente de segadores de de sol a sol, la rabia por la injusticia de llamar emigrantes a refugiados de una guerra me da asco. Nadie se va de su tierra porque si, se va porque le matan a tiros, degollado o de hambre. Y las causas de las guerras siempre son las mismas, son causadas por intereses de quienes tienen la capacidad de provocarlas.
Quien no tiene memoria no tiene vergüenza, quien gira la cabeza no tiene dignidad ni decencia. Quien olvida las consecuencias de la guerra en este país, las colas en las fronteras de Hendaia y la estación de Figueres, las vendimias en Francia, la maleta de cartón camino de Suiza o Alemania, mirara hoy la prensa o la televisión y puede que piense que le queda lejos, que es cosa de “otros”, que le es ajeno, que familias Sirias cruzando alambradas de cuchillas entre anuncio y anuncio son solo imágenes y nada más. Los descendientes las familias Gallegas, Andaluces o Extremeñas que vinieron, se quedaron y son hoy Vitoria-Gasteiz, deberíamos rendir cuanto menos el tributo a nuestros padres y abuelos de sentir como propio ese drama. Porque esa historia es, simple y llanamente, la nuestra, la de nuestro propio país, la de todos los países mil veces repetida.
Hagamos algo, aunque solo sea por dignificar nuestra condición de personas.

Juan Cerezuela, Concejal de SHM de Vitoria Gasteiz, emigrante.[:]

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