ANTE LA RETIRADA DEL PROYECTO PRESUPUESTARIO, TRABAJO Y COMPROMISO.

Si el jueves ya estuvimos hablando del debate presupuestario como la crónica de una muerte anunciada, hoy tenemos la prueba palpable de que no nos equivocábamos. Nada nos sorprende esta retirada.

 

Este proyecto presupuestario ya nació con vocación de prórroga. En él se podían encontrar las mismas políticas de siempre que benefician a los amigos de siempre. El ladrillo, las obras faraónicas y los proyectos con carácter electoralista eran parte de la alineación titular mientras que el acceso a la vivienda digna, el empleo, la rehabilitación de los barrios de oro, los equipamientos de los barrios periféricos, los centros para nuestros mayores, la participación ciudadana o la remunicipalización de servicios tenían que esperar en el banquillo. Puede que fuera el presupuesto que iba a contar con más dinero, pero no era un buen proyecto, por mucho que lo repitan.

 

Evidentemente no vamos a comprar el falso relato victimista del PNV, y digo el PNV porque el alcalde no se ha atrevido a dar la cara. Seguramente todos tengamos responsabilidad en la falta de acuerdo, pero no todos en la misma medida. Por todos los discursos anteriores parece que la culpa siempre es de otro, la falta de autocrítica es notoria.

 

Dos veces acordamos presupuestos, dos veces nos fallaron. Pactamos que el IAE se facturara a partir del millón, rápido corrieron para ser serviles con el SEA e intentar bonificarlo. Oímos buenas palabras sobre la remunicipalización del servicio de limpieza y luego nos demostraron que eran cantos de sirena, en cuanto tuvieron el mínimo recoveco su propuesta vuelve a ser gastar más dinero y asegurar el beneficio de las multinacionales.

 

Podemos no se siente aludido cuando hablan de discursos huecos o de falsas negociaciones. Hemos demostrado en estos más de tres años que cumplimos cuando acordamos, y no es que lo diga yo o mi grupo, fueron palabras del propio señor Urtaran en el debate de la cuestión de confianza. Nunca hemos hecho dejación de funciones. No somos la oposición negacionista. Somos Podemos, que lo recuerden. Pero para exigir hay que cumplir la palabra dada. Hay que respetar al rival. Hay que querer hablar de verdad con todos en vez de hacer números y pactar por conveniencias. Hay que cumplir cuando se llega a acuerdos. El PNV poco lo ha hecho en esta legislatura.

 

La retirada de este proyecto refuerza nuestra enmienda a la totalidad y nos da la razón. Ahora toca hablar de acuerdos puntuales que desde Podemos nunca hemos rechazado.

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